Caos en Bangkok

Antes de llegar a Bangkok, leí que es una ciudad que odias o amas sin término medio. Una mezcla de tradición y modernidad. Todo un choque cultural.

Caótica, llena de contrastes, miles de ruidos, inmensos atascos y olores de todo tipo, esa fue mi primera impresión.

Tenía las expectativas muy altas en cuanto a Bangkok, quizá ese fue el primer error, pensar que me encantaría por todo lo que había leído. Ahora he comprobado que lo mejor es no ir con expectativas sino disfrutar de lo que te vayas encontrando.

El primer día en Bangkok fue un caos y “no me gusta nada” es lo primero que pensé después de pasar unas pocas horas en la ciudad.

Caótica, llena de contrastes, miles de ruidos, inmensos atascos y olores de todo tipo

Llegamos al aeropuerto de Bangkok (Suvarnabhumi) con Qatar Airways sobre las 7.30 de la mañana. El vuelo salió un día antes de Barcelona (sobre las 10 de la mañana) hacia Doha (unas 6 horas y media) con escala de 2h 40 minutos y salida hacia nuestro destino final: Bangkok (otras 6 horas de vuelo).

Después de más de 15 horas de viajes, estábamos muertos pero con toda la ilusión de llegar por primera vez a Tailandia.

Pero el cansancio aumentó cuando vimos la cola que había para pasar el control de inmigración y más aún viendo como de lento avanzaba. Por suerte, cuando ya llevábamos una media hora, algunas cabinas vacías se abrieron y la cola avanzó bastante más rápido. Estuvimos entre 45 minutos y una hora en la cola.

Pero no importaba, ¡ya estábamos en Tailandia!

El segundo error vino después, cuando ya teníamos las maletas y muchas ganas de llegar al hotel. Mirando por internet vimos que habían muchas formas de llegar al centro de Bangkok desde el aeropuerto: tren, bus, taxi.

Directamente preferimos el tren para intentar evitar los atascos en la entrada de la ciudad. Según leímos existían la Express Line (Roja) y la City Line (Azul). La primera era un poco más cara pero más rápida y directa. Nos decidimos por la Express Line porque creímos que era la forma más rápida de llegar y así sin mirar alternativas, cuando llegamos, fuimos siguiendo los letreros donde te indicaba la Express Line.

Pero la Express Line está cerrada y no te das cuenta (o al menos no nosotros) hasta que llegas al sitio para comprar tickets y ves unos panfletos con CLOSED y al otro lado la City Line con unas máquinas para comprar tickets.

¡Mierda! ¿y ahora como vamos? ¿Tardaremos mucho con la City Line? ¿En taxi?

Tranquilos, que un hombre ha visto a unos tontos a quien timar.

Así que sí, un hombre rápidamente vino al rescate y salió de un stand para ayudarnos. Nos dijo que la Express Line estaba cerrada y que solo estaba abierta la City Line. Al lado había un stand de información con dos hombres uniformados y junto con el primer hombre nos dijeron que estaba cerrada y los tres nos informaron de como podíamos llegar con la City Line.

Cuando vimos el mapa con tantas paradas y con el transbordo para llegar al hotel, preguntamos cuando tardaríamos y su respuesta fue que más de dos horas…

¿Dos horas más? Por dios, ¡no!

El cansancio influyó e hizo que preguntáramos por los taxis.

El primer hombre nos dijo que él nos llevaba a buscarlos y ,con buena fe, lo seguimos. Sí, ahora llega realmente el segundo error: no fuimos a la zona típica de taxis sino que nos llevó bastante más lejos donde casi no había nadie y, en otro stand (él mismo, parece ser que era un hombre con muchos stands), nos dijo que con cuatro mochilas y dos maletas grandes eran 225 bahts por persona. Éramos 4 personas, o sea se, 900 bahts.

Sí, lo sé, cuando leo realmente lo que le cuesta a todo el mundo en los blogs el trayecto en taxi (unos 400 bahts como mucho) me doy cabezazos contra la pared.

Como no habíamos mirado nada de taxis para llegar al centro, no tenía mucha idea del precio y como en el lugar donde estábamos no vimos muchas alternativas (teníamos muchas ganas de llegar), cogimos el taxi/furgoneta. Además, el hombre insistía en que ese era el precio porque éramos cuatro, llevábamos dos maletas grandes y había mucho tráfico.

Eso sí, el hombre era muy simpático. Te timan pero con una sonrisa, ¡así da más gusto!

Eso no es todo, porque el señor conductor que aún no tenía suficiente, cuando llegamos al peaje nos dijo que no estaba incluido y que teníamos que pagar 25 bahts en uno y 75 bahts en otro. Nos quejamos, le dijimos que eso se dice antes y él solo asentía y nos sonreía esperando que sacáramos los 100 bahts del peaje.

Y con ese conductor tan majete, llego la primera mareada y vomitada de Tailandia (sí, sí que me mareo pero puede que no con tanta facilidad). La entrada a Bangkok fue horrible, millones de coches, miles de paradas, aceleraciones bruscas, cambios de carril (el arcén también es un carril para ellos) y más de una hora para llegar al hotel.

Con todo llegamos al hotel sobre las 10.30 y aunque el check-in era a las 2.00 nos dieron habitación. La cara de suplica y de mareada quizá influyó.

Nuestro hotel era el Narai Hotel y estaba en Silom Road a 5 minutos andando de la parada de Skytrain Chong Nonsi.

Narai Hotel Bangkok

El hotel estaba bien sino te esperas lujos. La habitación estaba limpia y era bastante amplia. El baño se podría renovar porque era un poco viejo pero no estaba mal (fue la única ducha de todos los hoteles en Tailandia que se podía regular bien, las demás era agua fría o agua caliente).

La ubicación era buena y el desayuno era internacional con bastante variedad. El wifi funcionaba muy muy lento en las habitaciones, pero en la zona de desayunar iba un poco mejor. Además había una piscina en la segunda planta.

En general, el hotel estaba bien y creo que la relación calidad/precio era buena.

Nos quedábamos dos noches porque teníamos planeado volver tres noches más al final del viaje para acabar de visitarla, hacer compras y ir a la antigua capital de Ayutthaya.

Nuestra idea en estos dos días era ver los templos y el Palacio Real en un día y en el otro pasear por los canales (klong), Chinatown, la Casa de Jim Thompson y por la noche ir a Khao San Road.

Decidimos dejar el Palacio Real y los templos para el día siguiente y así hacer el primer día más light.

En el hotel nos dijeron que hasta la 1 del mediodía no era buena hora para ir a Chinatown y que mejor fuéramos a los canales y a la zona de los templos. Así que decidimos ir primero allí a comer algo para después ir en barco hacia Chinatown.

Aquí empezó el tercer error. Salir del hotel sin saber muy bien donde íbamos y escuchar a los hombres (taxistas) que están delante de la puerta en busca de turistas. Nuestra duda era si ir andando al embarcadero para coger el Express Boat (http://www.chaophrayaexpressboat.com/) o coger el Skytrain hasta Saphan Taksin y después coger el barco.

Un taxista vino hacia nosotros y nos enseñó la excursión a uno de los mercados flotantes. Tras decirle que no, luego de insistir mucho, nos preguntó a donde íbamos y le dijimos que al embarcadero a coger los barco-autobuses.

¿Andando? Mucho tiempo, yo os llevo por 50 bahts todos.

Por poco más de un euro nos llevaba a los cuatro y como nos pareció muy barato, accedimos.

El hombre, también como el otro, muy simpático: ¡oh, sois de Barcelona! Messi, Suárez, Neymar! ¡Yo soy del Barça!

Claro, claro…

Y con la broma de que él es del equipo que más le conviene y que él no era (o al menos durante ese trayecto) del Madrid, nos llevó a un embarcadero, paramos y al bajar: ¡Sorpresa! El embarcadero solo tenía barcos privados de 1500 bahts como mínimo (esto teniendo en cuenta que el barco-autobús vale entre 20 y 30 bahts).

Nos fuimos y al bajar estaba el taxista esperando.

¿Qué pasa, amigos?

Este no es el embarcadero, te hemos dicho el embarcadero donde hay los barcos grandes, los que hay más gente y es más barato.

Ah, ¿esos? No, esos ahora no funcionan. Sólo funcionan a primera hora de la mañana y por la noche para la gente que va y vuelve de trabajar.

Después de quejarnos, nos dijo que iba a hablar con el del embarcadero para que nos dejara un buen precio. Nos dijo que el trayecto de aquí a la parada de delante del palacio real era de 1200 bahts. Miramos el embarcadero, pequeño, en una callejuela donde solo cabía nuestro taxi y sin tener ni idea donde estábamos y hacia donde íbamos si no cogíamos ese barco, lo cogimos.

Solo unos metros después de cogerlo, vimos barcos grandes llenos de gente por todo el canal. ¿Así que solo por la mañana y por la noche, querido amigo del Barça? Seguro que el hombre estaba fuera esperando la comisión.

En fin, en realidad coger estos barcos era divertido, con la sensación de que te puedes caer en cualquier momento y mojándote durante todo el trayecto.

Barco Bangkok

Llegamos a la parada de enfrente del palacio real y el muelle estaba lleno de gente vendiendo comida, pero no éramos lo suficientemente valientes para empezar comiendo en la calle, así que entramos a un sitio a comer (parecido a lo de la calle pero con mesas) donde nos costó unos 50 bahts un plato de arroz con pollo.

Como no veíamos que hacer si no entrabamos al palacio ni a los templos y, además, el mercado de los amuletos no era como nos lo imaginábamos, decidimos irnos hacia Chinatown.

Ahora, como íbamos con la idea de “no nos van a timar más”, fuimos en busca del barco-autobús. Estábamos en frente la parada The Chang (la número 9) e íbamos a la parada de Ratchawong (la numero 5).

El muelle estaba lleno de turistas y grupos de turistas. La gente que trabajaba allí era bastante antipática y, además, chillaban a todos las indicaciones en tailandés (obviamente no entendíamos nada). Finalmente, pudimos coger el barco e íbamos como salchichas. En ese barco, había mucha gente, de verdad, mucha, un agobio.

En ese momento es cuando, apretujada entre la gente, pensé ¡Uf! No me gusta nada esta ciudad.

Sí, y aunque sabia que nos habían timado con el barco de 1200 bahts, lo eché de menos durante al menos 10 minutos.

He de decir que después volvimos a coger el barco-autobús y no fue tan aterrador. Había gente, sí, pero al menos no estábamos tan tan tan apretujados como la primera vez.

Después de convertirnos en salchichas, ya estábamos en Chinatown y ¡puf!, miles de olores (raras y malas) vinieron a nosotros.

ChinaTown Bangkok

¿De donde viene esta olor? ¿Qué huele tan mal? Tardamos en saber que era una fruta, el durian. Es comprensible como en muchos sitos públicos prohíben entrar con durian. Huele realmente mal.

Duran, fruta Tailandia

Para completar el día, a los poco minutos de llegar a Chinatown se puso a llover. Sacamos los chubasqueros y a caminar. La lluvia no para la actividad de Chinatown, todos los puestos y tiendas siguen abiertos.

Lo que más me sorprendió al llegar fue la cantidad de conexiones eléctricas y nudos que parece haber entre ellas.

La calle principal es Yaowarat Road y esta llena de tiendas y puestos de comida. En las calles vimos muchas tiendas de oro, joyas, diamantes y brillantes. También encontramos muchas tiendas de especies y remedios naturales.

En Chinatown fuimos al mercado Sampeng y a Wat Tramit, el templo con el buda de oro más grande del mundo.

mapa-chinatown-bangkok

Como no paraba de llover, nos fuimos a la zona del MBK, a dar una vuelta y a comer para volver temprano al hotel a descansar.

Pero no podíamos volver al hotel sin que nos pasara nada extraño así que acordamos con un chico de un tuk-tuk que nos llevara al hotel por 100 bahts. Aceptó, después de negociar un poco, pero cuando ya estábamos subidos, nos pidió 50 bahts más. Nos negamos, hoy ya estábamos hartos. El seguía insistiendo y como no le hacíamos caso empezó a correr más de lo normal con el tuk-tuk, hacía “caballitos” con el tuk-tuk, se puso en contra dirección y hasta lo pitaron (cuando allí pocas veces he visto que se piten entre ellos).

Hay que decir que esto debe ser poco frecuente porque durante el viaje hemos cogido muchos tuk-tuk y jamás ha pasado nada y tampoco hemos tenido sensación de miedo con él.

Así completábamos un día curioso.

Por cierto, después busqué si era verdad que la Express Line estaba cerrada. Llamadme desconfiada pero después de todos los timos, no estaba 100% segura de nada y sí, la Express Line está cerrada desde 2015. Así lo pone en la web http://www.bangkok.com/airport-rail-link.htm. ¿Aquí ya no me pueden timar más, no?

Y eso que yo iba a Tailandia con la mosca tras la oreja respecto a los timos, había leído todo tipo de timos en internet y en los diferentes blogs, pero no sirve de mucho, cuanto más vayas pensando que te van a timar, te timan más.

Como comentaba al principio, dicen que Bangkok lo odias o lo amas, en ese momento, estaba más cerca de odiarlo. También hay que decir que en un día no se puede tener una opinión real de un lugar. Al final del viaje, le cogí un poco de cariño pero no llegué a tanto como para amarla, así que, debo ser rara. No amé ni odié Bangkok, es una ciudad que si vas a Tailandia por primera vez, creo que debes visitar pero no creo que si fuera una segunda vez a Tailandia, la visitaría otra vez.

Toda una experiencia eso sí.

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